miércoles, 3 de octubre de 2018

Sufismo


¿No le molesta que rece en su casa
por la destrucción del estado de Israel?
Para nada, Ds. es judío.
Miraba los ademanes en el vacío
tratando de atraer la luz sobre sí,
los dedos retorcidos por la artritis deformante,
la gorra tejida calzada hasta las orejas.
Sometía el cuerpo a una esforzada disciplina islámica
que no estaba en su naturaleza.
Soy un derviche –me explicaba mi amigo-,
es que solo ahora me he dado cuenta.
Los ojos perdidos en el vacío buscaban con inquietud
una nueva bocanada de aire.
¿De dónde proviene la sofocación?
¿Qué la alimenta?
El cuerpo desea relajarse
pero algo se renueva,
encadenado a un movimiento perpetuo.
Mi amigo sueña con paraísos a la mano,
paraísos por doquier,
sin ellos la vida no vale nada,
el amor por los suyos, una bagatela,
la amistad, una obligación.
Sin embargo se siente solo,
parece incapaz de dibujar en el aire
el peso las cadenas que arrastra.

Enrique Meler

Buenos Aires 21 de marzo de 2014

lunes, 1 de octubre de 2018

Heiner Müller




Una fina lluvia sobre el fino polvo
Los sauces del hostal
florecerán y florecerán
Pero tú Señor deberías beber vino antes de tu partida
Pues ya no tendrás ningún amigo
Cuando llegues a las puertas de Go.

(para Erich Honecker, tras Ezra Pound y Rihaku) [1]




JABÓN EN BAYREUTH

para Daniel Barenboim


De niño escuché a los mayores decir:
En los campos de concentración se hace de los judíos
Jabón. Desde entonces no he podido
reconciliarme con el jabón y detesto el olor a jabón
Ahora vivo, ya que TRISTAN he de escenificar
En un piso nuevo en la ciudad de Bayreuth.
El piso está más limpio que ningún otro que haya visto
Todo está en su lugar: El cuchillo La cuchara El tenedor
Las cacerolas Las sartenes Los platos Las tazas La cama de matrimonio
La ducha, MADE IN GERMANY, devolvería la vida a un muerto,
En las paredes flores y kitsch alpino
Aquí hay orden, también el parque tras la casa
En orden, la calle en silencio, en la otra acera HYPOBANK.
Cuando abro la ventana por vez primera: olor a jabón.
La casa el parque la ciudad de Bayreuth huelen a jabón.
Ahora sé, digo al silencio
Cómo es vivir en el infierno y
No ser asesinado o asesino. Aquí
Nació AUSCHWITZ con olor a jabón. 



15.8.1992, el día en que fue prohibida en Bayreuth una manifestación en memoria de Rudolph Hess.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Walther von der Vogelweide



Walther von der Vogelweide 


Bajo el tilo sobre el prado,


Bajo el tilo
sobre el prado,
estuvo el lecho de los dos,
ver habráis podido
que han quebrado
bien a ambos: hierba y flor.
En un valle junto al soto,
tandaradai,
cantó bello el ruiseñor.

Fui caminando
a la vega:
mi amado se me adelantó.
Y habiendo llegado,
¡la dicha ésta
de augusta mujer, no cesó!
¿Si me besó? –Veces mil:
tandaradai,
ved la roja boca en mí.

Entonces él hizo
generoso
de flores un lecho y cojín.
De eso habrá reído
muy gozoso,
quien pasado haya por allí.
Por las rosas verá bien,
tandaradai,
dónde se apoyó mi sien.

Que yació conmigo
si oyeran,
¡qué vergüenza, (nos guarde Dios)!
Lo que conmigo hizo
jamás sepa
nunca nadie, más que él y yo,
y un pajarillo cantor:
tandaradai,
que guardará nuestro amor.


.





Under der linden an der heide,


Under der linden
an der heide,
dâ unser zweier bette was,
dâ muget ir vinden
schône beide
gebrochen bluomen unde gras.
Vor dem walde in einem tal,
tandaradei,
schône sanc diu nahtegal.

Ich kam gegangen
zuo der ouwe:
dô was mîn friedel komen ê.
Dâ ward ich empfangen
hêre frouwe,
daz ich bin saelic iemer mê.
Kuster mich? wol tûsentstunt:
tandaradei,
seht wie rôt mir ist der munt.

Dô het er gemachet
alsô rîche
von bluomen eine bettestat.
Des wirt noch gelachet
inneclîche,
kumt iemen an daz selbe pfat.
Bî den rôsen er wol mac,
tandaradei,
merken wâ mirz houbet lac.

Daz er bî mir laege,
wessez iemen
(nu enwelle got!), sô schamt ich mich.
Wes er mit mir pflaege,
niemer niemen
bevinde daz, wan er und ich,
und ein kleinez vogellîn:
tandaradei,
daz mac wol getriuwe sîn.   

lunes, 24 de septiembre de 2018

Estación Coghlan

Sábado dos de la tarde



Fresca rosa novella


Fresca rosa novella,
piacente primavera,
per prata e per rivera
gaiamente cantando,
vostro fin presio mando – a la verdura.

     Lo vostro presio fino
in gio’ si rinovelli
da grandi e da zitelli
per ciascuno camino;
e cantin[n]e gli auselli
ciascuno in suo latino
da sera e da matino
su li verdi arbuscelli.
     Tutto lo mondo canti,
po’ che lo tempo vène,
sì come si convene,
vostr’altezza presiata:
ché siete angelicata – crïatura.

     Angelica sembranza
in voi, donna, riposa:
Dio, quanto aventurosa
fue la mia disïanza!
     Vostra cera gioiosa,
poi che passa e avanza
natura e costumanza,
ben è mirabil cosa.
     Fra lor le donne dea
vi chiaman, come sète;
tanto adorna parete,
ch’eo non saccio contare;
e chi poria pensare – oltra natura?

     Oltra natura umana
vostra fina piasenza
fece Dio, per essenza
che voi foste sovrana:
     per che vostra parvenza
ver’ me non sia luntana;
or non mi sia villana
la dolce provedenza!
    E se vi pare oltraggio
ch’ ad amarvi sia dato,
non sia da voi blasmato:
ché solo Amor mi sforza,
contra cui non val forza – né misura.

                                                                  Guido Cavalcanti