miércoles, 13 de enero de 2021

lunes, 11 de enero de 2021

TERMOPILAS

 

De vuelta al hotel, al contemplar cómo se suelta y cepilla

su pelo castaño frente a la ventana, perdida en sus propios

pensamientos, con la mirada en otra parte, me acuerdo por algún 

motivo de aquellos lacedemonios sobre los que escribió Heródoto, 

cuyo deber era defender las Puertas ante el ejército persa. 

Y las defendieron. Durante cuatro días. Antes, sin embargo,

ante la incredulidad del propio Jerjes, los soldado griegos

se sentaron despreocupadamente por fuera del muro

de troncos cortados, las armas apiladas,

peinando y repeinando sus largos cabellos, como si se tratara

simplemente de otro día más de campaña.

Cuando Jerjes quiso saber qué significaba aquella exhibición,

le dijeron Cuando estos hombres van a perder la vida

quieren que sus cabezas estén hermosas.

Ella posa el cepillo de mango de hueso y se acerca

aún más a la ventana y a la decreciente luz de la tarde. Algo,

un movimiento o un crujido, llega desde abajo y ha atraído

su atención. Una mirada, y se desentiende.


Raymond Carver


sábado, 26 de septiembre de 2020

HIMNO AL AMOR DE SAN PABLO

 

Primera Carta a los Corintios, 13

 

 

 

1. Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe.

 

2. Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios, -el saber más elevado-, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta el amor nada soy.

 

3. Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.

 

4. El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla.

 

5. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.

 

6. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad.

 

7. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.

 

8. El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado.

 

9. Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías también son algo muy limitado;

 

10. y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá.

 

11. Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuando me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño.

 

12. Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido.

 

13. Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor."

 

miércoles, 6 de noviembre de 2019

NAVEGANDO HACIA BIZANCIO


I

Aquél no es país para viejos. Los jóvenes
Tomados del brazo, los pájaros en los árboles
-Aquellas generaciones que se mueren- cantando,
Las cascadas de salmón, los mares atestados de verdeles,
Pescado, carne, o aves, elogian todo el verano
Todo lo engendrado, nace y muere.
Atrapado en esa música sensual descuida todo
Monumentos de intelecto que no envejece.

II

Un hombre de edad no es más que una cosa miserable,
Un abrigo andrajoso sobre un palo, a menos que
El alma aplauda y cante, y cante más fuerte
Por cada arruga en su vestido mortal,
Ni hay escuela de canto sino el estudio de
Monumentos de magnificencia única;
Y por eso he navegado los mares y he venido
A la sagrada ciudad de Bizancio.

III

Oh sabios erguidos en el santo fuego de Dios
Al igual que en el dorado mosaico de un muro,
Vengan del fuego sagrado, giren en un círculo,
Y sean los maestros del canto de mi alma.
Extingan mi corazón; enfermo de deseo
Y atado a un animal que va a morir
No sabe lo que es; y llévenme
Al artificio que es la eternidad.

IV

Una vez fuera de la naturaleza jamás tomaré
Mi forma corpórea de ninguna cosa natural,
Sino una forma como la que los Herreros griegos hacen
De oro martillado y esmalte dorado
Para mantener despierto a un somnoliento Emperador;
O ponerse sobre una rama dorada para cantar
A los señores y damas de Bizancio
Sobre lo que ha pasado, o lo que pasa, o lo que vendrá.

William Butler Yeats



Sailing to Byzantium

I/ That is not a country for old men. The young/ In one another’s arms, birds in the trees/ -Those dying generations- at their song,/ The salmon-falls, the mackerel-crowded seas,/ Fish, flesh, or fowl, commend all summer long/ Whatever is begotten, born, and dies./ Caught in that sensual music all neglect/ Monuments of unageing intellect.// II// An aged man is but a paltry thing,/ A tattered coat upon a stick, unless/ Soul clap its hands and sing, and louder sing/ For every tatter in its mortal dress,/ Nor is there singing school but studying/ Monuments of its own magnificence;/ And therefore I have sailed the seas and come/ To the holy city Byzantium.// III// O sages standing in God’s holy fire/ As in the gold mosaic of a wall,/ Come from the holy fire, perne in a gyre,/ And be the singing-masters of my soul./ Consume my heart away; sick with desire/ And fastened to a dying animal/ It knows no what it is; and gather me/ Into the artifice of eternity.// IV// Once out of nature I shall never take/ My bodily form from any natural thing,/ But such a form as Grecian goldsmiths make/ Of hammered gold and gold enamelling/ To keep a drowsy Emperor awake;/ Or set upon a golden bough to sing/ To lords and ladies of Byzantium/ Of what is past, or passing, or to come.//