domingo, 4 de febrero de 2018
domingo, 26 de noviembre de 2017
Rubayat
Puesto que tú ignoras lo que
Te reserva el mañana, esfuérzate
Por ser feliz hoy. Toma una copa
De vino, ve a sentarte al claro
De luna y bebe diciéndote
Que la luna te buscará, quizás
Vanamente, mañana.
Omar Khayyam
lunes, 20 de noviembre de 2017
LA VIDA ES LO MEJOR QUE CONOZCO
LA PURA VERDAD
Si ustedes lo permiten,
prefiero seguir viviendo.
Después de todo y de pensarlo bien, no tengo
motivos para quejarme o protestar:
siempre he
vivido en la gloria: nada
importante me ha faltado.
Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado
de las cosas de este mundo con inconsciencia y dolor y miedo
y apremio.
Muy de cerca
he conocido la imperdonable alegría; tuve
sueños espantosos y buenos amores, ligeros y culpables.
Me
averguenza verme cubierto de pretensiones; una gallina torpe,
melancólica,
débil, poco interesante,
un abanico
de plumas que el viento desprecia,
caminito que
el tiempo ha borrado.
Los impulsos
mordieron mi juventud y ahora, sin darme cuenta, voy iniciando
una madurez
equilibrada, capaz de enloquecer a cualquiera o aburrir de golpe.
Mis errores
han sido olvidados definitivamente; mi memoria ha muerto y se queja
con otros
dioses varados en el sueño y los malos sentimientos.
El
perecedero, el sucio, el futuro, supo acobardarme, pero lo he derrotado
para
siempre; sé que futuro y memoria se vengarán algun día.
Pasaré
desapercibido, con falsa humildad, como la Cenicienta, aunque algunos
me recuerden
con cariño o descubran mi zapatito y también vayan muriendo.
No descarto
la posibilidad
de la fama y
del dinero; las bajas pasiones y la inclemencia.
La crueldad
no me asusta y siempre viví deslumbrado
por el puro
alcohol, el libro bien escrito, la carne perfecta.
Suelo
confiar en mis fuerzas y en mi salud
y en mi
destino y en la buena suerte:
sé que
llegaré a ver la revolución, el salto temido
y
acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia.
Estoy seguro
de llegar a vivir en el corazón de una palabra;
compartir
este calor, esta fatalidad que quieta no sirve y se corrompe.
Puedo hablar
y escuchar la luz
y el color
de la piel amada y enemiga y cercana.
Tocar el
sueño y la impureza,
nacer con
cada temblor gastado en la huida
Tropiezos
heridos de muerte;
esperanza y
dolor y cansancio y ganas.
Estar
hablando, sostener
esta
victoria, este puño; saludar, despedirme
Sin
jactancias puedo decir
que la vida
es lo mejor que conozco
Francisco Urondo
domingo, 5 de noviembre de 2017
PIETRO ARETINO
“Aquí yace Pietro Aretino, poeta toscano,
que de todos hablaba mal, salvo de Dios, excusándose diciendo: ¡No lo conozco!”
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